
La crisis de vivienda que atraviesa Colombia expresa una contradicción estructural del capitalismo en el sector urbano. Lejos de ser un simple problema técnico de planeación o acceso al crédito, el déficit habitacional revela el choque entre las necesidades de reproducción de la clase trabajadora y la lógica de acumulación del capitalismo edificador. Actualmente, cerca del 26,8 % de los hogares colombianos enfrenta algún tipo de déficit habitacional, los amplios sectores trabajadores deben destinar una proporción creciente de sus ingresos al pago de arriendos o recurrir a soluciones informales para vivir de manera precaria en la ciudad . Esta situación se agrava en un contexto donde la producción formal de vivienda es insuficiente frente a la formación anual de nuevos hogares y donde la oferta habitacional se orienta principalmente hacia los segmentos que garantizan mayor rentabilidad.
El resultado es una contradicción evidente, vista entre quienes participan directamente en la construcción de la ciudad (los trabajadores de la construcción de vivienda) enfrentan al mismo tiempo enormes barreras para acceder a una vivienda digna. La vivienda aparece así como una mercancía subordinada a los ciclos de valorización del capital, en la que la satisfacción de las necesidades sociales queda supeditada a la rentabilidad privada. Esta realidad ha impulsado la necesidad de construir alternativas organizativas capaces de disputar las condiciones materiales en las que se produce y se reproduce la ciudad.
En este contexto surge la Plataforma de Vivienda, un instrumento político-organizativo que articula organizaciones sociales y populares que luchan por el derecho a una vivienda digna desde y para las y los trabajadores. En ese sentido, aglutina múltiples expresiones de las clases populares del sector, como juntas de acción comunal, juntas de acción vecinal, organizaciones de arrendatarios y Organizaciones Populares de Vivienda (OPV), que han sostenido históricas luchas, procesos de interlocución y gestión, relacionadas con la permanencia en el territorio, el acceso a los bienes de consumo colectivo, el mejoramiento de las condiciones de vida y hábitat de los pobladores.
Así, el proceso de articulación que hoy expresa la Plataforma de Vivienda no surge de manera espontánea, sino que se inscribe en un ciclo más amplio de organización y movilización popular que ha buscado posicionar la crisis de vivienda como parte de las condiciones estructurales de vida de la clase trabajadora. Por tanto, las distintas expresiones organizativas que confluyen en la plataforma han ido construyendo espacios de coordinación y acción conjunta orientados a visibilizar el déficit habitacional y a disputar soluciones concretas desde la organización popular. Es precisamente en este proceso de acumulación organizativa donde la jornada de movilización “Aquí en la Lucha”, desarrollada el año pasado en todo el territorio nacional, se convierte en un punto de inflexión, al permitir proyectar esas luchas hacia una agenda común y abrir el camino para avanzar, durante este año, en la materialización de un plan de mejoramientos de vivienda en territorios específicos, impulsado desde la organización y articulación de los distintos procesos que conforman ASOTRAVID y la Plataforma de Vivienda.
Estos planes de mejoramiento de vivienda constituyen un paso concreto en la transformación de las condiciones materiales de vida de los trabajadores. Intervenciones sobre elementos fundamentales de la vivienda (pisos, techos, cocinas, baños o estructuras deterioradas) impactan directamente en la salud, la estabilidad y mayor vida digna de los hogares populares. Sin embargo, estos procesos también han permitido fortalecer la organización como clase proletaria, generar capacidades colectivas de gestión popular y disputar el acceso a recursos públicos orientados a mejorar las condiciones de vida de los sectores trabajadores.
En este marco, ASOTRAVID se proyecta, con la consolidación de los planes de mejoramiento, como un instrumento político y organizativo del proletariado orientado a fortalecer la capacidad de los trabajadores para disputar las condiciones en las que se produce y se habita la ciudad. En articulación con la Plataforma de Vivienda, la asociación impulsa un puente de trabajo entre las luchas populares por el derecho a la vivienda y la organización de los propios trabajadores de la construcción, buscando que el sector intervenga directamente en los procesos de mejoramiento y producción habitacional. Con ello, se asume la tarea de promover la organización del creciente proletariado desempleado e informal del sector en cooperativas de trabajadores de la construcción, con el objetivo de que, desde los sectores más marginales, se orienten la producción habitacional hacia la satisfacción de las necesidades sociales, contribuyendo así a la superación del déficit y a la construcción de una alternativa al capitalismo colombiano.
La experiencia de la Plataforma de Vivienda muestra que la conquista de condiciones dignas de vida para los trabajadores depende en gran medida de su capacidad para organizarse colectivamente y desarrollar formas de gestión popular que permitan disputar las decisiones sobre los recursos y las políticas que afectan sus condiciones materiales de existencia. En este sentido, la organización proletaria, la articulación organizativa y la gestión popular se convierten en elementos fundamentales para avanzar en la transformación de las condiciones habitacionales y materiales de la clase trabajadora.

